Eva María Cosío dispone de la única licencia de servicio público del concejo para sustituir a su antecesora, ya jubilada
Mariola MENÉNDEZ
El servicio de transporte público en Sariego seguirá teniendo rostro de mujer a partir de febrero o principios de marzo. Será entonces cuando Eva María Cosío Roza se convierta en la nueva taxista del concejo, que lleva alrededor de dos años sin disponer de ningún vehículo para uso público después de que su antigua propietaria, también otra mujer, se jubilara. El Consistorio acaba de conceder la licencia provisional y será definitiva en breve.
Eva María Cosío cuenta que se convertirá en taxista casi por casualidad. «La idea surgió porque me preparé para transporte de mercancías y operador de transporte. Tengo todos los carnés, menos el de autobús», asegura. Así que recogió los papeles en el Ayuntamiento «de miércoles, cuando el plazo finalizaba de viernes, y aquí estamos?». Buena parte de la «culpa» la tienen su marido y su suegro, quienes más la animaron. «No tenía ni idea de lo que era un taxi, aunque mi marido siempre decía que cuando dejara el camión le encantaría tener una parada de taxi, pero lo veíamos inviable, imposible», confiesa Cosío, que al final vio la licencia de Sariego como «una buena oportunidad si te mueves, aunque tienes que hacer una inversión». Por ejemplo, la compra del vehículo, que asegura que será «amplio».
Eva María Cosío afronta ahora esta nueva etapa profesional con ilusión, pero también «con miedo porque no sé si habrá trabajo, sólo pido que para empezar pueda cubrir gastos». No obstante, muy mal se le tendrían que dar las cosas para que no tuviera clientes, ya que en Sariego no tendrá competencia al disponer de la única licencia del concejo. Ahora los sareganos que carecen de vehículo propio dependen de algún familiar o de la buena voluntad de sus vecinos para trasladarse dentro del propio municipio. La otra opción es llamar a un taxi de otro concejo (con el consecuente incremento en el precio del viaje), ya que la afluencia de autobuses es escasa. La mayoría de estos desplazamientos internos es para acudir a la consulta del médico, situada en Vega.
La nueva taxista del municipio lo tiene claro, además de compaginar su trabajo con el cuidado de sus dos hijos, pretende «funcionar en plan familiar». En Sariego no hay parada de taxi y la mayoría de los avisos los recibirá a través del teléfono, con lo que podrá organizarse.
La oportunidad de convertirse en la única taxista de Sariego también se la plantea Cosío como «una alternativa a la crisis que sufre el camión», hasta ahora la principal fuente de ingresos de la familia. Confiesa que siempre le ilusionó ponerse al volante de un vehículo de gran tamaño y se capacitó para hacerlo con la idea de poder darle apoyo a su marido en el caso de que él no pudiera conducirlo. «Nunca me había planteado el taxi». Ella miraba más alto: «¡Pensaba en un tráiler!».

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