miércoles, 29 de octubre de 2008

La estación de Can Cuiàs (L-11) anticipa el metro automático

La parada de la L-11 pone en servicio las primeras puertas de andén de la red
La línea funcionará sin conductor en el 2009 tras adaptar las otras tres paradas

 Mampara del andén de Can Cuiàs en la L-11 con las puertas automáticas abiertas al llegar un tren, ayer. Foto:  RICARD CUGAT
Mampara del andén de Can Cuiàs en la L-11 con las puertas automáticas abiertas al llegar un tren, ayer. Foto: RICARD CUGAT
RAMON COMORERA
BARCELONA

Más seguridad, puntualidad y eficiencia. Son las ventajas que los técnicos atribuyen a las líneas de metro automáticas que van sin conductor. Son el futuro del suburbano aunque ahora mismo hay muy pocas en funcionamiento. Barcelona estrenará el sistema, que será el primero también de España, el próximo verano en la L-11, el metro ligero que une Trinitat Nova con Can Cuiàs. Esta estación anticipa desde ayer uno de los puntos clave de la nueva instalación: una mampara transparente que cierra el andén y en la que se encuentran las puertas que al llegar los trenes se abren de forma automática y sincronizada con las propias entradas del convoy.
El próximo lunes la Conselleria d'Obres Públiques comenzará a colocar un dispositivo idéntico en la estación de Torre Baró-Vallbona. Con la llegada de la primavera los mismos trabajos se iniciarán en los andenes de otras dos paradas: Ciutat Meridiana y Casa de l'Aigua. En Trinitat Nova, principio de línea, no se colocarán estas mamparas porque el andén es compartido con la L-4.
Cuando en el segundo semestre del 2009 acaben todas las obras y tras un periodo de pruebas que será corto, puesto que la infraestructura, la tecnología y los programas necesarios para la transmisión de datos del tren a las estaciones ya se ha puesto a punto ahora, la L-11 funcionará de forma automática. El coste total del proyecto es de 1,5 millones.

SINCRONIZACIÓN
En Can Cuiàs son ocho las puertas deslizantes que a lo largo de 50 metros y formando un muro de 2,4 metros de alto coinciden cada siete minutos, frecuencia de la línea, con las de los trenes que llegan al final de línea. Se abren una vez los convoyes se han parado y tienen un sistema de seguridad que impide que los viajeros puedan quedar atrapados entre las dos puertas en el momento del cierre. La clave del funcionamiento del sistema es el ajuste perfecto en el espacio y en el tiempo de las dos aberturas tanto en la llegada como en la salida de los trenes.
El secretario para la Mobilitat de la Generalitat, Manel Nadal, aludió ayer, al visitar la estación, a las experiencias positivas de las líneas automáticas de París y Lyón para disipar posibles temores de los viajeros ante la desaparición de los conductores. "La seguridad será mayor tanto durante el viaje como en la misma permanencia en un andén cerrado", manifestó.
A finales del próximo año también entrarán en servicio los primeros tramos de la mastodóntica L-9, de Santa Coloma y Badalona hacia Sagrera, una línea que desde su origen ha sido proyectada para funcionar de forma totalmente automática, aunque con una tecnología distinta a la de la L-11. El proceso que se desarrolla ahora en el metro ligero servirá de referencia tanto para la L-9 como también para la L-2, la siguiente línea que será robotizada.

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