La Generalitat acaba las pruebas para reformar la vía y evitar las vibraciones que alarman a los vecinos.
El servicio de la L-2 del metro de Barcelona se ha normalizado este martes tras quedar interrumpido entre el 28 de marzo y el 1 de abril, coincidiendo con la menor actividad de la Semana Santa, entre las estaciones de Passeig de Gràcia y Sagrada Família, a consecuencia de unas pruebas para encontrar la solución técnica que evite las vibraciones producidas en buena parte de la línea desde hace un año y medio.
La Conselleria de Territori ha ensayado durante estos días la eficacia de aplicar en este tramo un nuevo sistema de sujección de las vías que impida la transmisión al terreno y de este a los edificios de las vibraciones que se producen cuando pasan los convoyes. Estos temblores han sidodenunciados desde finales del 2011 por vecinos de diversas zonas de la línea en el largo tramo situado entre las estaciones de Sant Antoni y Sagrada Família.
Para reducir los temblores, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) ya redujo el pasado año la velocidad de circulación de los trenes en este sector de la L-2. Los vecinos, sin embargo, en especial los del barrio de la Sagrada Família, se han quejado repetidamente de que las vibraciones se siguen produciendo.
Los técnicos de la Conselleria de Territori atribuyen estos movimientos al sistema de sujección de los raíles utilizado en esta parte de la L-2, un método de origen italiano que no se ha usado en ninguna otra línea del suburbano barcelonés. Los expertos señalan que pese a las molestias que causan las vibraciones, estas "no son peligrosas para las estructuras de los edificios" ya que su intensidad está muy por debajo de los valores que podrían dañar los inmuebles.

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