domingo, 20 de diciembre de 2009

ÁLAVA. Y el tranvía va


 ÁNGEL RESA
Copiar está feo, pero pedir un préstamo a los grandes no dejaría de ser un homenaje a esos autores. Por lo tanto, y parafraseando a Federico Fellini con su película 'Y la nave va', podría concluirse que el tranvía de Vitoria va, y muy bien, al año de su alumbramiento. El metro ligero se saltó la etapa de gatear para andar erguido y coger carrerilla casi sin solución de continuidad.
Los datos parecen concluyentes. Cuatro millones de desplazamientos es un número superior a las previsiones. Uno de cada tres vitorianos que utiliza el transporte público se sube a este medio que, con sus abogados y pese a sus detractores, ya forma parte del paisaje urbano.
Y los usuarios alaban la rapidez, puntualidad y eficiencia del tranvía.
En el pliego de cargos figuran los nueve atropellos, tal vez por falta de costumbre ante la novedad, que para cada familia suponen un drama intransferible y las quejas de residentes en el centro. Pero las estadísticas, que incluyen Angulema como puerto de referencia, acallan censuras de quienes querían dejarlo en Lovaina y de cuantos lo considerábamos un capricho superfluo.
Es hora del 'mea culpa' y de idear otras polémicas que, como tantas en esta ciudad, entretendrá tertulias para evaporarse nada más cobrar vida. A las pruebas me remito, por ejemplo, a la Virgen Blanca.

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