Las obras en vestíbulos, paredes, señales, luces y mobiliario se harán de noche sin afectar al servicio. La rehabilitación integral de Hospital de Sant Pau, Hospital Clínic y Sant Andreu durará 10 meses
Las instalaciones más antiguas del metro o las que sufren un mayor desgaste por su elevada utilización se ponen al día poco a poco con el programa de reforma de estaciones de TMB. La operadora anunció ayer que han empezado las obras de rehabilitación integral de las paradas de Hospital Clínic y Hospital de Sant Pau, en la L-5, y de Sant Andreu, en la L-1. Entre las tres registran un movimiento medio de 108.000 viajeros en un día laborable. Esta modernización de espacios y servicios se lleva a cabo una vez acabados los trabajos de adaptación a personas de movilidad reducida que ejecuta la Conselleria d’Obres Públiques con la instalación de ascensores y de escaleras mecánicas.Los trabajos se harán en las partes visibles y no visibles de las estaciones y afectarán poco a los usuarios del suburbano porque se realizarán mayoritariamente de noche con el fin de no alterar ni el tráfico de pasajeros ni tampoco el de trenes. La operadora reconoce, sin embargo, que en ciertos casos será necesario restringir el paso según el desarrollo y las necesidades de las obras. El plazo de ejecución es de 10 meses con una inversión conjunta en las tres paradas de 6,2 millones de euros.
El objetivo de las reformas es aumentar la funcionalidad y eficacia de las instalaciones y de los espacios, pero dándoles al mismo tiempo un aspecto más moderno y con algunos toques de creatividad arquitectónica. El proyecto de Sant Andreu lo ha realizado el estudio ON-A, el mismo que ya reformó la estación de Drassanes. Los de las paradas de los dos hospitales los firman, en cambio, los arquitectos Mora-Sanvicens junto con el equipo de ingenieros AZT.
GANAR LUMINOSIDAD
La rehabilitación consiste en dar otra configuración a los vestíbulos, y en parte también a los andenes, para aprovechar mejor el espacio disponible, en sustituir los viejos pavimentos, escalones, techos y revestimientos de paredes, en mejorar la iluminación, renovar la señalización informativa y el mobiliario e instalar, donde se considere necesario, barreras de control más eficaces. Todo para hacer más fácil el flujo de personas, aumentar la sensación de luminosidad con acabados de tonos claros y mejorar el mantenimiento posterior con el uso de materiales de alta resistencia al desgaste, según explicó ayer un portavoz de TMB.
La adaptación a personas con movilidad reducida acabada ya en las tres estaciones, la completará ahora la operadora con una disminución de la separación vertical y horizontal entre los andenes y los trenes. Para ello, la principal actuación consistirá en elevar 15 centímetros el nivel del pavimento hasta equipararlo a los estribos de los convoyes.
En el diseño interior de Sant Andreu, una estación que registra 28.000 viajeros diarios y cuya reforma costará 2,1 millones, se usará granito en los accesos, piedra artificial en los pavimentos y material de porcelana en las paredes. Como elemento singular, en la bóveda se creará un espacio apto para la proyección de vídeos y juegos de luces.
COLOR ROJO DE HOSPITAL
En el caso de Hospital Clínic, con 55.000 usuarios al día (la cifra más alta de las tres) y 2,1 millones de inversión, y Hospital de Sant Pau, con 30.000 pasajeros y dos millones de gasto, se utilizarán materiales metálicos. En las paredes será acero vitrificado, gris y rojo, y acero inoxidable. Y en los falsos techos, acero galvanizado gris en los vestíbulos y pasillos y rojo en los andenes. Los autores han querido usar estos colores y el azul de la L-5 como elementos distintivos de dos estaciones que están cerca de hospitales.

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