• Los trabajadores reclaman una auditoría de los sueldos y los planes de pensiones de los directivos
• La empresa sospecha que el comité intenta dilatar la negociación del convenio para que pase la crisis
• La empresa sospecha que el comité intenta dilatar la negociación del convenio para que pase la crisis
- Ciudadanos desinformados esperan infructuosamente la llegada del autobús, sobre las 12.30 horas de ayer, en una parada de la plaza de Espanya. Foto: RICARD CUGAT
- La asamblea vota a mano alzada las propuestas del comité, ayer. Foto: ricard cugat
CARLOS MÁRQUEZ DANIEL
BARCELONA
George Orwell escribe en el prólogo de Rebelión en la granja que la libertad implica el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír. Los conductores de TMB hicieron suyas las palabras del escritor británico y ayer acordaron que si la empresa municipal de transportes no atiende sus demandas antes de que acabe el año, convocarán otra huelga el 10 de enero para decidir si inician un paro indefinido o parcial. «Responde a lo esperado, aplazan el ultimátum en busca de un escenario en el que no se hable tanto de crisis», rebatieron fuentes de la compañía. BARCELONA
Fue una asamblea de manual. Recinto grande, calor, sillas insuficientes, micrófono que no va bien, brazos cruzados, largos turnos de palabras, recriminaciones, muchas propuestas, insultos e indignación desbordada. El parón de seis horas, que afectó a 320.000 usuarios, sirvió para reunir en las Cotxeres de Sants a unos 1.500 empleados de un total de 4.000, «un éxito absoluto», según los tres sindicatos convocantes –CGT, ACTUB y PSAB–; «un simulacro de asamblea democrática», en opinión de TMB. Varios miembros del comité de empresa resumieron el estado de la negociación del convenio colectivo, la raíz de un conflicto que lleva más de año y medio atascado. «¡Negociar sí, bajarse los pantalones, no!» o «por nuestra familia, ¡matamos!» fueron algunas de las proclamas más vitoreadas.
DECISIÓN UNILATERAL / El 14 de julio, la empresa movió ficha fuera de la mesa de negociación con el argumento de que necesita organizarse de cara al próximo año. Decidió aplicar lo establecido en el acuerdo de fin de huelga del 14 de abril del 2008, que estipula, entre otras medidas, quitarle a la jornada laboral 25 minutos diarios y garantizar dos días de descanso a la semana, Todo, manteniendo el mismo sueldo, horas extras aparte, por supuesto. Los trabajadores presentaron una demanda porque consideran que TMB pretende rebajarles el jornal, ya que los tiempos de pausa son para ellos parte inherente del salario base. El juicio se celebra el día 14 y la sentencia será uno de los aspectos que decantará la balanza de cara a la huelga del 10 de enero y posteriores, que ayer se ratificó por mayoría.
La asamblea aprobó por unanimidad exigir una auditoría «sobre los sueldos y planes de pensiones de los 290 directivos de la empresa», cifra que enojó a TMB porque en plantilla «solo hay 20 altos cargos de bus y metro y 200 técnicos».
La reunión sirvió para reflejar el mal ambiente entre la mayoría y la minoría sindical, representada por CCOO, UGT y SIT. Los dos últimos no secundaron el paro y recibieron por todos lados. CCOO, que apoyaba la huelga, sí habló por boca de uno de sus miembros, no sin antes recibir una sonora pitada. Las elecciones sindicales son en primavera, lo que explicaría muchas de las decisiones que toman unos y otros.
El cumplimiento de la huelga fue también motivo de discordia. TMB apuntó que el 35% de los trabajadores seguían circulando a la hora de la asamblea, mientras que el comité aseguraba que «casi el 100%» había aparcado el bus en la cochera.

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