Foto: JOAN PUIG. Vídeo: ACN
- El presidente José Montilla, en la visita a las obras de la L-9 en El Prat, ayer. Foto: JOAN PUIG
BARCELONA
El tramo final del tubo del metro hacia la nueva terminal de El Prat, la parte más difícil de la obra, está acabado. La Generalitat mostró ayer el desmontaje de la tuneladora que ha excavado la galería de la L-9 desde Mas Blau. Los trenes, sin embargo, no podrán llegar a la T-1, que se prevé abrir este verano, hasta el 2012, cuando la excavación y las vías alcancen, en el lado opuesto, la Diagonal. Este hito constructivo se convirtió en toda una reivindicación institucional de la inversión y la eficacia del Govern bajo la sombra alargada de la imponente T-1 hecha por el Ministerio de Fomento. La visita de José Montilla junto al conseller Joaquim Nadal y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, escenificó esta vindicación política. Justo cuando el nuevo ministro José Blanco prepara su primer viaje a Barcelona para presentar el nuevo impulso del departamento y de las inversiones estatales.
El president habló de ambas obras como ejemplo de colaboración con el Estado. Pero acto seguido añadió, en un claro tono reivindicativo, aunque con el estilo tranquilo de Montilla, que espera que en el futuro esta colaboración "sea aún más evidente". Hereu se sumó después, en declaraciones a la prensa, a los aires de reclamación y lo hizo igualmente con palabras cautas: "En la agenda tenemos proyectos muy importantes si se quieren impulsar".
VÍAS DE RENFE PENDIENTES
El alcalde se refirió entonces a la parálisis del proyecto del ramal de Cercanías que debe unir bajo la pista principal del aeropuerto la actual estación de Renfe con la T-1. Las dudas de AENA sobre el trazado han frenado hasta ahora la obra. "Intentaremos forzarla junto con otras instituciones", afirmó. También se refirió a los decisivos accesos viarios y ferroviarios a los muelles del puerto ampliado que Fomento lleva años proyectando sin fecha de inicio de los trabajos.
Y habló, por supuesto, de la macroestación intermodal de la Sagrera, cuya financiación, cuestionada por la crisis inmobiliaria, se desbloqueó hace poco con la destituida Magdalena Álvarez. Hereu dijo ayer que ahora espera "sacarla adelante en las próximas semanas o meses", aunque sin mencionar su habitual y firme reclamación de que las obras se deben licitar y comenzar este mismo año. No olvidó tampoco las supramunicipales Cercanías, cuyo traspaso intentará igualmente "acelerar con otras instituciones".
DUPLICAR LA INVERSIÓN
Con el telón de fondo de la imagen y el ruido de aviones que despegaban sin cesar, Montilla destacó junto al pozo de donde se extraían las 70 toneladas del cabezal de la tuneladora, que la L-9 es "posiblemente la obra pública en marcha más importante de Europa". El dineral que se invierte en ella avaló tal afirmación. "Entre la línea de metro (6.700) y la T-1 se gastarán 11.000 millones", aseguró. En el mismo sentido desgranó nuevos datos. La Generalitat destinó "5.000 millones en el 2008 a licitar obra pública, frente a los 2.000 del 2003", último año de CiU. "Es un esfuerzo sin precedentes y una meta de país en el caso de la L-9", apostilló.
La excavación de los 4,3 kilómetros de túnel de Mas Blau a la T-1 acabada ahora se ha realizado a gran velocidad desde su inicio hace justo un año. Nadal explicó que "en un mes se ha llegado a avanzar hasta un kilómetro" a pesar de la gran cantidad de agua que existe en el subsuelo del delta. Esta dificultad se ha tornado ventaja ya que es un terreno homogéneo y sin cambios por el que una vez calibrado correctamente el topo mecánico de 9,4 metros de diámetro (medida del cabezal que ayer se extrajo), su progresión es muy eficaz.
Las estructuras de las tres estaciones del tramo del aeropuerto de la L-9, la parada de las terminales actuales (T-2 en la nueva denominación), la de la ciudad aeroportuaria y la de la T-1, se prevé acabarlas en el 2010. Su acondicionamiento interior al igual que el túnel se hará después, hasta el 2012.
Nadal remarcó que la otra máquina que empezó a excavar también en Mas Blau pero en dirección contraria, hacia el municipio de El Prat, ha superado ya la autovía de Castelldefels, al norte de la población, después de cruzar sin incidencias el núcleo urbano. Su recorrido acabará en la futura estación de Parc Logístic, a partir de la cual el túnel ya está construido hasta la bifurcación del Gornal.
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