viernes, 24 de octubre de 2008

La soledad del taxi

Escrito por: Raúl Salgado el 24 Oct 2008

Parece que estoy reflexivo ya no estos últimos días, sino más bien estas últimas horas. Ha sido un día muy largo. De nuevo, salí con retraso del trabajo. Las noticias no entienden de horarios en esta profesión de periodista.
No quedaba ni media hora para cerrar la edición. De repente, salta la noticia y nos plantamos en el Arsenal Militar. Muchos ya sabrán a qué caso me refiero en concreto.
Es de esos días en que te pones ante la tesitura de diferenciar entre lo profesional y lo personal. Llama la atención lo que tienes delante, sin perder de vista tu oficio, que te obliga a ser imparcial. Y hoy no era fácil. No somos de piedra, y vemos lo que pasa, no a través de la tele.
Que nadie me malinterprete: todos tenemos nuestra opinión sobre lo que nos rodea. Yo también tengo la mía, claro. Sin embargo, el arte de escribir, de contar, permite dar matices, sin dejar de ser imparcial. Virtudes del oficio.
La guardia no fue muy larga. Pero dio tiempo a un café... ¡en una terraza! Y eso que pasaba de las ocho de la tarde, a oscuras y frente a la soledad pétrea y silenciosa de lo castrense.
No hacía tanto frío con ese aderezo servido en taza. Buena la conversación y la compañía de colegas (gracias, Meizoso, por el café, que ahora te debo yo). Hablaron los protagonistas, volvimos a toda prisa y marché con la sensación del deber cumplido.
Sí, de esos días en que has estado al pie del cañón. Pequeños orgullos que te hacen acostarte de buena gana. Como si fuese rico, vuelvo, de nuevo, en taxi a casa. Ya es tarde y no hay ganas de caminar.
El taxista calla. No es oficio fácil. Salvando las distancias, yo también estoy cansado. Llego, descanso y las cosas no suenan mal. Mañana será otro día... y el fin de semana ya casi está aquí.
Bueno, si PSOE e IU nos dejan. Puede que este viernes, y qué decir de la próxima semana, veremos más sorpresas. Toca hacer cálculos. No sería bueno que la ciudad quedase a la deriva en lo que a gobernabilidad se refiere. No sé si la clase política local, unos y otros, estarán a la altura.





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