- • El viaducto de 1,3 km entre el viejo y el nuevo cauce irá por el lateral de la calle 114 de El Prat
- • Unas cocheras junto al antiguo río paliarán la falta de aparcamientos para trenes que registra la línea
- Construcción de la estructura del viaducto de la L-9 en la calle A del polígono de la Zona Franca, el pasado viernes. Foto: GUILLERMO MOLINER
RAMON COMORERA
BARCELONA
La futura L-9 ya era la línea de metro más larga con 45,3 kilómetros desde Badalona y Santa Coloma hasta la Zona Franca y el aeropuerto. Pero lo será aún más con la prolongación de 1,3 kilómetros proyectada en los terrenos de uso industrial ganados con el desvío del Llobregat en El Prat. El estudio informativo ya ultimado, que inicia ahora la evaluación ambiental, opta por construir el ramal con un viaducto. Es un paso elevado que no corta viales, como se ha hecho en el largo trayecto, con las obras ya muy avanzadas, que va por la calle A de la Zona Franca. Este nuevo final de la línea cubrirá un sector en pleno desarrollo por la ampliación del puerto. Se prevé la implantación de más de 150 empresas con una movilidad de hasta 20.000 trabajadores.BARCELONA
El paso elevado discurrirá, según la alternativa elegida, por el lateral de la calle 114 de El Prat, que divide los polígonos Pratenc y Zona de Actividades Logísticas II. Lo hará en la parte del amplio vial reservada a zona verde, con lo que se deberá recalificar la zona y buscar compensaciones para recuperar el suelo perdido.
Será la continuación del viaducto que ahora acaba en la calle 6, arteria paralela al antiguo cauce del Llobregat. Tras cruzar la gran estación de mercancías que el Ministerio de Fomento debe construir algún día en el otrora curso fluvial como parte de los muy atrasados accesos ferroviarios al puerto ampliado, el metro seguirá hasta la calle 100, donde está la depuradora del Baix Llobregat y, algo más allá, también el río. En este sector final se construirá la estación y la cola de maniobras.
VEHÍCULOS PRIVADOS
La nueva parada se situará en un punto con un volumen potencial de usuarios muy importante. La ZAL II tiene 143 hectáreas, una enorme superficie que se empieza a ocupar y en la que se estima que se instalarán 120 empresas con 500.000 metros cuadrados de naves logísticas y 65.000 de oficinas y un censo laboral, incluida la estación de mercancías, de hasta 15.000 personas. El polígono Pratenc tiene 46 hectáreas y está ocupado ya en un 71%, con 32 empresas que suman 4.000 empleos.
Un estudio de movilidad de la Conselleria d'Obres Públiques revela que el 80% de los encuestados que usan el vehículo privado dice estar dispuesto a ir a trabajar en transporte público. Su demanda principal es la creación de paradas de metro. Le siguen el paso más frecuente de buses y la existencia de vehículos lanzadera entre estaciones y empresas.
La prolongación de la L-9 hasta el Llobregat se basa, además, en una segunda necesidad: la falta de espacio en toda la línea para el estacionamiento de trenes. El estudio informativo elaborado por la empresa pública de infraestructuras GISA revela así otro de los déficits importantes de este macroproyecto adjudicado en el 2002 con prisas, de una sola vez y con estudios insuficientes por parte del último gobierno de la Generalitat de CiU, según repiten los responsables del actual tripartito.
El proyecto del tramo añadido considera que la extensa zona ganada con el desvío del Llobregat es idónea para ubicar una gran cochera y unos talleres de mantenimiento de vías. El estudio informativo propone ubicar las instalaciones en un espacio triangular situado al norte de la calle 114 y limítrofe con el antiguo cauce del Llobregat y el futuro vial de conexión entre el puerto y el aeropuerto.
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