Tomando como fuente la Wikipedia leo:
Una singularidad o punto singular se puede definir como un punto donde dejan de operar las reglas de un sistema matemático o astrofísico. Desde el punto de vista matemático, una singularidad es una región donde no se puede definir una función, convergiendo hacia valores infinitos. Desde el punto de vista astrofísico, específicamente en relatividad general, una singularidad es una hipersuperficie tridimensional donde la curvatura del espacio-tiempo es tan grande que sus leyes ya no operan en el sistema. Esto significa que es un punto casi cero donde se concentra una enorme cantidad de materia, siendo usualmente el centro de un agujero negro.
En la relatividad general, una singularidad desnuda es una singularidad gravitacional carente de horizonte de sucesos. Las singularidades en los agujeros negros están siempre circundadas por un área que impide la fuga de la luz y por esto es imposible su directa observación. Una singularidad desnuda, por lo contrario, sería un punto del espacio en donde la densidad es infinita aunque sería (de allí la adjetivación) obsevable desde el exterior.
Un ascensor es ese sitio cerrado donde te encuentras con desconocidos en bastante proximidad y sin saber dónde ni qué mirar. Se suele saludar al entrar y despedirse al salir. Si estás dentro y ves que alguien viene echando el bofe para conseguir llegar antes de que se cierre la puerta, lo normal es darle al botón de apertura de puerta, colocar la mano en el sensor o meter la pierna entre la puerta y el marco para evitar el cierre. A veces se consigue y otras no, pero lo normal es intentarlo. También se cede el paso siguiendo las habituales normas de educación y cortesía. Una vez dentro del ascensor la conversación estrella suele ser el tiempo meteorológico, tema muy socorrido aunque en alguna ocasión he llegado a tener conversaciones de alto nivel filosófico; es que el sitio suele ser propicio.
Esto que indico es lo corriente en los típicos ascensores de edificios, sean los de la vivienda habitual, trabajo u organismo público donde uno pierde la mañana haciendo un trámite. Sin embargo existe un tipo de ascensor donde esta forma de actuar se quiebra: el ascensor del Metro de Madrid.
En este ascensor nunca se cede el paso a nadie, es más, se mete el codo para evitar que se te cuelen. A pesar de esta táctica para ser el primero en entrar, el pasajero se queda pegado a la puerta entorpeciendo el paso y conseguir así ser el primero en salir. No se saluda a nadie aunque conozcas a las personas de verlas en el andén desde hace veinte años. Si puedes evitar darle al botón y que le dé otro, mejor que mejor. No se pasea la mirada al azar para evitar fijaciones incómodos, no, se clavan los ojos en el culo o tetas que correspondan. Si estás dentro del ascensor y viene andando un jubilado lo más de prisa que puede, bajo ningún concepto se le espera y se asiste indiferente a cómo se cierran las puertas en las narices del pobre hombre. A diferencia de otros ascensores, en el del Metro no se respeta un mínimo espacio vital, todo lo contrario, se clavan bolsos, codos y libros puntiagudos además de peligrar ese callo del dedo gordo del pie que tanto te duele cuando te lo pisan.
En fin, que por alguna extraña razón física la curvatura del espacio-tiempo es tan grande que sus leyes (y normas habituales en un ascensor) ya no operan, significando esto que es un punto casi cero donde se concentra una enorme cantidad de materia y podríamos pensar que el ascensor del Metro puede ser el centro de un agujero negro. Deduzco por tanto, que es posible que la singularidad que debe haber en cada ascensor, imposible de ver porque la luz no puede escapar de ella, sería observable bajo ciertas circunstancias y entonces nos encontraríamos con esa singularidad desnuda que explicaría el motivo de que en el Metro de Madrid nos comportemos como auténticos cabestros y todas nuestras buenas costumbres y modales son tragados por el tirón gravitacional del agujero negro que se encuentra más allá de las puertas del ascensor, más bien en nuestra propia conciencia. En concreto, nuestra forma de actuar bajo tierra es singular y muestra de forma desnuda nuestros instintos más primarios.
Da gusto que la ciencia explique ciertas cosas.
pacorreitor
corresponsal interino metro Madrid
(sin sueldo)
corresponsal interino metro Madrid
(sin sueldo)
2 comentarios:
Por la presente acepto el cargo, es un gran honor para mí.
Je, je, muchas gracias y un fuerte abrazo desde Madrid.
Ya veo que no seras político jamás, por que si no, no aceptarías un cargo sin cobrar.
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