Vía libre a la estación de la Sagrera, eje del mayor plan desde los JJOO
- • Fomento valida el proyecto municipal de terminal ferroviaria, que tendrá un coste de 425 millones
- • Ambas instituciones negocian aplazar las obras de la parte comercial, hotelera y de oficinas
ALBERT OLLÉS / XABIER BARRENA
BARCELONA
Barcelona ya sabe como será su nueva estación central, en la Sagrera, motor del mayor proyecto que afronta la ciudad desde los Juegos Olímpicos de 1992. Según ha podido confirmar EL PERIÓDICO, el ayuntamiento y el Ministerio de Fomento han llegado a un acuerdo, tras largas e intensas negociaciones, en cuanto al documento definitivo sobre el que se levantará de la nada la nueva terminal ferroviaria. Un plan que supone una inversión de 425 millones de euros solo para construir la caja de la estación, es decir, del suelo para abajo, ya que ambas administraciones siguen discutiendo la planificación de la parte comercial, hotelera y de oficinas --en superficie-- ante la posibilidad, en estudio, de aplazar el inicio de su ejecución por la crisis.BARCELONA
300.000 METROS CUADRADOS
No ocurrirá lo mismo con el comienzo de las obras para construir todo el entramado de vías, andenes, vestíbulos y aparcamientos (300.000 metros cuadrados de techo), cuya esperada licitación --paralizada desde el pasado noviembre por la crisis de Cercanías-- ya tiene vía libre. Una noticia que esperaba desde hace meses el ayuntamiento y el alcalde, para los que esta estación pasa por ser el proyecto estrella del mandato.
Y no es para menos. Por magnitud y usuarios, la Sagrera superará con creces a Sants, mientras que la operación urbanística de la que es el eje supone la mayor intervención en la ciudad desde las obras olímpicas. Por delante incluso de la reforma del litoral.en la frontera del Besòs que impulsó el Fòrum.
El proyecto municipal consensuado con Fomento, al que ha tenido acceso este diario, ha sido elaborado por la agencia metropolitana Barcelona Regional y prevé una macroestación intermodal donde llegarán, además del AVE, los trenes Cercanías y las líneas L-4 y L-9 de metro. Una estación de autobuses completará la oferta de transporte público. Todo ello conectado por diferentes vestíbulos, que en el caso de los andenes ferroviarios suman 42.000 metros cuadrados de superficie, cuatro manzanas del Eixample.
RECONFIGURACIÓN VIARIA
La conexión de la terminal con el resto de la ciudad queda garantizada mediante una reconfiguración viaria de la zona, en la que destaca la construcción de un nuevo vial para el tráfico rodado entre el nudo de la Trinitat y la estación. Soterrada, la vía tendrá tres carriles por sentido hasta Sant Andreu Comtal y dos desde ese apeadero hasta la estación central.
En referencia al primer anteproyecto, el único que se conocía hasta ahora, el plan acordado modifica la distribución del espacio interior de la terminal, que tendrá nueve andenes (cinco para el AVE y cuatro para Cercanías), al margen de los del metro. Los vestíbulos ferroviarios estarán ubicados uno encima del otro.
El de la alta velocidad, que tendrá su entrada principal por la calle de Josep Soldevila, en el lado de montaña de la estación (Sant Andreu), tendrá 22.000 metros cuadrados (3.000 más que todo el vestíbulo actual de Sants). Debajo de los andenes del AVE estará el vestíbulo de Cercanías (20.000 metros cuadrados) al que se podrá acceder también desde la calle, aunque por el lado opuesto, el de mar, y en otro distrito, el de Sant Martí, a través de la ronda del mismo nombre.
22 ANDENES DE BUS
Esta zona servirá para conectar con el metro, que discurrirá bajo la calle de Josep Soldevila y del vial soterrado de coches. Encima del intercambiador entre el tren y el metro estará la terminal de bus (en el lado mar), con 22 andenes y 15.000 metros cuadrados. El proyecto se completa con 75.000 metros cuadrados destinados a párking de vehículos privados (2.800 plazas).
Una novedad destacada del documento es que los edificios en superficie están más separados del techo de la caja subterránea sobre el que se alzarán. Ello facilitaría técnicamente, si así se decide por la actual coyuntura económica desfavorable, dividir en dos fases la ejecución de los trabajos. Es decir, acometer ya las del subsuelo y aplazar la construcción de los 180.000 metros cuadrados de techo para actividades terciarias y hoteleras. Las famosas plusvalías con las que Fomento, responsable de la obra, compensará su inversión.
el periódico

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