Entre dos y tres personas trabajan día y noche en el Puesto de Control Central, en Valdespartera, para vigilar el entorno del trazado, atender a los usuarios, supervisar la velocidad de los convoyes y su mantenimiento y regular su servicio.
El ojo que todo lo ve y encima a tiempo real. Esta es quizás una de las formas de explicar qué es eso del Puesto de Control Central del tranvía, ubicado a la entrada de Valdespartera. Está abierto las 24 horas, vigilante y atento a lo que sucede en el trazado tranviario y su entorno, a través de ordenadores y programas informáticos. De ello se encargan durante el día entre dos y tres personas y por las noches una. Y están preparadas para supervisar el buen funcionamiento del servicio y atender las incidencias de cualquier tipo que puedan surgir en el camino. Incluso si un ciudadano tiene algún problema, puede hablar con él a través del interfono de la máquina expendedora.
Ellos se "reparten los papeles". Una de las funciones principales es la de dar cuenta de la posición de cada uno de los convoyes. O lo que es lo mismo, dónde están y dónde deberían estar en el caso de que vayan adelantados o retrasados, así como la dirección, el servicio, la velocidad que llevan --las pruebas con viajeros las están realizando con una velocidad media de 19 kilómetros por hora--.
FOTO: CHUS MARCHADOR
Avisos de pantalla
Entre un tranvía y otro, para hacerse una idea, suele haber una distancia de parada y media aproximadamente. Al menos es lo que se intenta. No obstante, cada unidad tiene una pantalla que le indica la posición del que lleva delante y del que está detrás para que ellos mismos regulen las frecuencias también.
Los operadores tienen también contacto por voz con cada Urbos 3 e incluso pueden hacer una llamada única a todos al mismo tiempo, para comunicarse directamente. Si no se puede hablar, existe la posibilidad de mandarles un mensaje, que ellos recibirán desde su cabina.
Con los ordenadores supervisan desde qué vías sale cada tranvía, así como los vehículos que están realizando algún cambio de raíl. Un mando de botones permite cortar la electricidad de la catenaria de forma rápida, bien en cocheras o bien en el trayecto, o en las dos cosas a la vez.
El control de las tres subestaciones eléctricas --en la segunda fase se prevé colocar dos más--, no obstante, se hace desde otra pantalla diferente y se puede cortar la energía de la catenaria por tramos, pues los tranvías están preparados para circular sin electricidad durante más de dos paradas seguidas.
FOTO: CHUS MARCHADOR
Las cámaras
El Puesto de Control Central se encarga de escribir los mensajes en las paradas. También tienen previsto poner en marcha un sistema para registrar informáticamente las incidencias y averías y así facilitar el mantenimiento de los vehículos.
¿Cómo se cubre la seguridad en los 6,8 kilómetros de recorrido? A través del video wall, una gran pantalla colocada en la pared, con la que se pueden controlar todas las cámaras que la sociedad Los Tranvías de Zaragoza ha colocado en distintos puntos. Y permite comprobar de forma simultánea 12 lugares distintos.
En el entorno de las cocheras hay once y otras 61 se disponen a lo largo de la traza (sin contar con las del párking disuasorio, que también tiene). En cada marquesina hay tres, una en las expendedoras y dos enfocadas al andén. Además, en los Urbos 3, hay seis en el interior, dos delante y dos detrás del coche y cuatro que funcionan como retrovisores.
Más de 250 cámaras que captan un "gran nivel de detalle". De hecho, permiten ver la matrícula del vehículo tranviario. La grabación de las imágenes se guarda, por ley, durante quince días. El Puesto de Control Central no solo observa, también registra el qué y cómo suceden las cosas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario