Un juzgado de Barcelona ha condenado a dos años y medio de prisión al conductor de autobús que en septiembre de 2008 atropelló mortalmente a una mujer y una niña en el barrio barcelonés del Carmel, en una sentencia en la que solicita al Gobierno su indulto parcial.
El juzgado de lo penal número 27 de Barcelona ha condenado por dos delitos de homicidio con imprudencia grave al conductor, que ya está jubilado, pero ha acordado suspender la pena impuesta en la sentencia mientras el Gobierno resuelve su petición de indulto para dejar la pena en dos años de cárcel, lo que evitaría el ingreso en prisión del procesado.
La sentencia considera "elevada" la falta de diligencia del conductor, que arrancó el vehículo de forma brusca en una calle con mucha pendiente y acabó atropellando a varias personas, entre ellas una mujer de 36 años y una niña de 10 que murieron y otros peatones que resultaron heridos.
El procesado, a quien el juez prohíbe conducir vehículos y ciclomotores por tres años y ha inhabilitado por cuatro para el trabajo de conductor, deberá pagar más de 354.000 euros en indemnizaciones para los heridos y las familias de las fallecidas, de forma solidaria con las aseguradoras.
El accidente ocurrió el 20 de septiembre de 2008 en la calle Pantà de Tremp de Barcelona, donde el autobús, perteneciente a la empresa Autobuses Horta S.A. y que cubría regularmente la línea urbana 87, se detuvo porque tenía el semáforo rojo.
Una furgoneta mal aparcada en el lado derecho de la calle Dante Alighieri impedía al autobús efectuar la maniobra para girar a la derecha, por lo que el conductor se abrió a la izquierda y, sin poder continuar dado que en la calzada había varios pivotes enclavados, el vehículo quedó finalmente bloqueado en mitad del cruce, con las ruedas totalmente giradas a la derecha.
La situación se prolongó durante cinco minutos, añade la sentencia, hasta que llegó el conductor de la furgoneta y se enzarzó en una discusión con el procesado.
Sin adoptar las medidas necesarias para colocar correctamente la dirección del autobús, el conductor "aceleró bruscamente el vehículo, lo que motivó que el motor se revolucionara" y que el autobús alcanzara una gran velocidad.
Tras recorrer unos doce metros, añade el fallo, el autobús se subió a la acera del lado derecho de la calle Dante Alighieri, tirando en su recorrido un semáforo y unas motos estacionadas, y acabó atropellando a varios peatones que caminaban por la calzada para acabar derribando el muro de entrada de un aparcamiento.
El magistrado considera en su sentencia que la imprudencia del conductor fue grave, dado que los resultados de su acción eran previsibles, teniendo en cuenta que se trataba de una calle con un 6% de pendiente y que el autobús pesaba 18.000 kilos.
Además, el juez cree que el acusado "era consciente de las características de la calzada y del elevado número de peatones que se encontraban en la zona, así como del hecho que conocía el terreno, ya que es conductor de línea de la misma compañía desde hace 20 años y hacía con frecuencia la misma ruta".
No obstante, el propio juez pide en su sentencia el indulto parcial para el conductor, al considerar que su ingreso en prisión sería una pena "excesivamente severa", teniendo en cuenta que se trató de un "acontecimiento puntual en su dilatada carrera profesional" y el sufrimiento que él mismo ha padecido al provocar dos muertes con su negligencia.

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