viernes, 27 de agosto de 2010

CANTABRIA. Taxi libre, pero no tanto

Juan Carlos San Sebastián trabaja de taxista en Isla (Arnuero). En verano, muchos de sus clientes tienen como final de trayecto Noja, donde otros muchos le paran y le piden que les lleve de vuelta a Isla. «Lo siento, no puedo. Si lo hago me van a sancionar con 1.000 euros», les dice. Los clientes, resignados, aceptan las razones de Juan Carlos y esperan (o desesperan) a encontrar uno de los tres taxis que disponen de licencia para montar a gente en Noja.
Este es el nuevo día a día de un taxista que en los últimos 17 años ha estado cargando clientes en Noja -«siempre que mis compañeros estuvieran ocupados en otro servicio», matiza- sin ningún problema hasta que, hace un par de semanas, la Policía Local le advirtió que la ley del transporte prohibe cargar a clientes en lugares donde no tengan licencia, ley que ha existido durante estos últimos 17 años pero que ahora se aplica en la localidad de forma más rigurosa.
Juan Carlos, que reconoce la ley, defiende que en Noja, en verano, «hay miles de personas que piden un taxi y los que hay (tres) o no están o no dan abasto» y se pregunta si esa ley debe prevalecer sobre las necesidades de la gente.
La Dirección General de Transportes lo tiene claro: la ley. Tanto, que le ha sancionado con una multa de 1.000 euros que ha recurrido. Los hechos sucedieron en febrero, durante el Carnaval de Santoña. Juan Carlos llevó a unos jóvenes a la villa, donde montó a otra chica. «A la salida me paró un control de tráfico y me multó», dice el taxista, que insiste en que en la parada había cientos de personas pidiéndole que les trasladará.
Esa noche, recuerda Juan Carlos, también multaron a otro taxista con licencia en Noja. Este hecho, sumado al intrusismo profesional, habría llevado a los taxistas nojeños a pedir que se aplique esta ley con determinación. «Hasta ahora había existido colaboración entre compañeros, pero, por la mala conducta de uno vamos a pagar todos». Y añade: «Llevo 17 años y nunca he tenido ningún problema. Nos llamamos los unos a los otros cuando no podemos atender un servicio». Ahora, no. «Transportes tiene que cambiar esta ley».
Trabajo para todos
El chófer pide que pueda prestar servicio durante los meses de verano cuando la población de Noja se planta en los 60.000 habitantes. «El sábado tuve 51 llamadas y no puede atender ninguna», lamenta. Y es que, insiste en que en esta época del año «hay trabajo para todos». Los jóvenes que salen de fiesta por la zona nos reclaman el servicio». Hasta tal punto «que algunos compañeros les recogen en el límite con Arnuero», cuenta.
Eso sí, el taxista deja claro que, partir de septiembre, ya no pisa Noja para nada. «A los que vayan después sí que hay que castigarles», dice. Para Juan Carlos la solución pasaría no sólo por modificar la ley, sino por la colaboración de los ayuntamientos, que, cree, deberían pedir refuerzos los meses de julio y agosto aunque sea con un horario condicionado.
El 'buhobús, sí
Las protestas de Juan Carlos, que por esta razón ha visto reducida la clientela notablemente este verano, van algo más allá. «No entiendo -dice- por qué yo no puedo cargar pasajeros en Noja y, en cambio, el 'buhobús' sí puede parar en Isla durante julio y agosto cuando el servicio de autobuses que opera el resto del año es otra empresa».
En busca de una respuesta, el taxista ha acudido al alcalde de Arnuero, José Manuel Igual, que «me ha dicho que él no sabe cómo funciona el 'buhobús'. Tampoco le ha sabido explicar por qué el autobús que ha dispuesto de Castillo a Noja para que los vecinos acudan al médico también desplaza a veraneantes y vecinos al mercadillo. Por una cosa o por otra, al final, dice con gran impotencia, «no puedo llevar ni traer clientes a Isla».
Taxi libre, pero no tanto
Juan Carlos San Sebastián ha perdido numerosa clientela este verano. :: A.C.

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