Bilbao recibirá a finales de año a un recién llegado que se ha hecho de rogar como pocos: los autobuses de dos pisos. Hasta ahora, en España no podían circular este tipo de vehículos porque su altura superaba -por cuestión de unos quince centímetros- los cuatro metros fijados como máximo por el reglamento de circulación. Este escollo legal ha sido el 'culpable' de que las aspiraciones del Ayuntamiento de incorporar a estos grandullones a la flota de 'bilbobuses' se viesen frenadas durante más de dos años debido a los trámites institucionales para cambiar la normativa y establecer el límite en 4,20 metros. Un camino tortuoso que acaba de despejarse con el esperado beneplácito de la Unión Europea y del ministro del Interior, sin el que no podía hacerse efectiva la modificación que, al fin, permitirá sacar el proyecto de la cochera.
«Hemos obtenido luz verde de Bruselas, porque no se ha pronunciado sobre el asunto y, al no hacerlo, se entiende que su respuesta es afirmativa por silencio administrativo. También sabemos que el titular de Interior ha firmado», indica Asier Abaunza, concejal adjunto de Circulación y Transportes. Según añade, únicamente faltarían dos rúbricas «de trámite administrativo» -requisito al que quitó importancia y que, previsiblemente, se solventará en breve- antes de lanzar «este mismo mes» el pliego de condiciones para el concurso público, de modo que los buses de dos pisos «ya estarán rodando por las calles de la ciudad» antes de que finalice 2010. En principio, se adquirirán dos y se comprobará si resultan efectivos antes de extender su uso a la red de Bilbobus, que cuenta con 44 líneas y cerca de 150 vehículos.
El gran interés del Ayuntamiento en incorporar estas unidades no es caprichoso. Al Consistorio le guía en su empeño la necesidad de aumentar la capacidad del servicio sin incrementar las frecuencias. Estos vehículos tienen de media unas 125 plazas -65 de ellas sentadas-, unas cincuenta más que los modelos tradicionales de una sola altura. Este incremento permitiría aliviar algunas de las líneas más utilizadas, sobre todo aquellas que realizan los recorridos más largos y donde los pasajeros agradecen más poder ir sentados, porque suelen hacer los itinerarios completos. «Por eso hemos decidido poner en marcha los dos primeros autobuses en la Línea 56, entre La Peña y el Sagrado Corazón. Los viajeros no se bajan del bus en una o dos paradas, como ocurre en otros recorridos», explica Abaunza.
Antes de decantarse por los autobuses de dos pisos para extender a más usuarios el servicio -que según los últimos datos municipales es utilizado cada año por más de 26 millones de viajeros-, el Ayuntamiento barajó la posibilidad de comprar autobuses articulados, más largos, y también con más asientos. Sin embargo, aquí el obstáculo -insalvable- lo puso la propia orografía de la villa. Las estrechas calles de algunas zonas hacían inviable esta solución, porque las unidades no podían girar. De modo que no hubo más remedio que tomar la senda de los largos trámites institucionales para poder implantar los 'bilbobuses' de dos pisos, cuyo coste, a falta de que se precise en el concurso público, va de los 300.000 a los 360.000 euros.
Con plataforma baja
Desde luego, su implantación no es una cuestión estética, ni de reforzar ese supuesto aire británico tan del gusto de la ciudad. Porque, entre otras cosas, los modelos que circularán por las calles del 'botxo' no se parecerán a los típicos autobuses londinenses, que, por cierto, están llamados a desaparecer, para congoja de muchos ciudadanos que lo veneran como icono patriótico. El prototipo que dará servicio en la capital vizcaína será de estilo alemán. «El modelo que tenemos como referente son los MAN de Berlín», especifica Abaunza, quien destaca que los nuevos vehículos dispondrán «de tres ejes en lugar de los dos que llevan los que hay ahora en funcionamiento», lo que les permite llevar a más personas.
Otra de las peculiaridades de estos 'gigantes'- de unos 12 metros de longitud y 4,15 de altura, aproximadamente- es que tienen una plataforma baja, sin escalones, salvo los imprescindibles para desplazarse al piso superior. También cuentan con rampas de acceso para sillas de ruedas.
Los dos 'pioneros' que se moverán por la capital vizcaína tienen dos antecesores -aunque su parentesco es muy lejano- en la villa. Uno de ellos es el autobús turístico que muestra desde hace tiempo los encantos de Bilbao. Tiene dos pisos, pero al carecer de cubierta su altura no superaba el anterior límite legal de cuatro metros.
Y el otro precedente es el añorado trolebús, un transporte de dos alturas que a los jóvenes les suena como algo prehistórico, pero que muchos bilbaínos ya maduros recuerdan con cariño. Vinieron de Londres en los años sesenta, con su típico color rojo, y se incorporaron a la mayor parte de las líneas. Tenían hasta calefacción. La falta de piezas de recambio les abocó a la desaparición en los 70. Con tanto nostálgico de aquellos trolebuses en la villa, ¿tienen allanado el camino los nuevos autobuses de dos pisos entre la población? Abaunza se muestra cauteloso, son otros tiempos: «Primero tenemos que probarlos y ver cómo los valora la gente».

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