viernes, 18 de diciembre de 2009

Un tranvía que ni llamo ni deseo


ESTOY enteramente alineado con los detractores del paso del tranvía por la Diagonal. Es más, soy de los que piensan que el Trambaix, el tranvía del Baix Llobregat, fue un error. Y que conste que no estoy en contra del tranvía como medio de transporte, pero deben cumplirse, a mi modo de ver, algunas condiciones. Está más que probado que el medio de transporte más eficaz, por capacidad, velocidad comercial y por transcurrir por el subsuelo, es el metro. Y esto es en Barcelona y en cualquier otra área metropolitana del mundo. El tranvía, en cambio, es óptimo para ciudades de tamaño medio donde el coste de una red de metro sería realmente desproporcionado. De ahí el éxito del tranvía en Francia, en ciudades como Montpellier, Estrasburgo e incluso Lyón.
En Barcelona no estaríamos ahora planteando el tranvía por la Diagonal si no se hubiera cometido el pecado original del Trambaix para suplir lo que era la prolongación natural de la línea 3 del metro a partir de Zona Universitària. Más tarde se construyó el Trambesòs, mucho menos discutible que el primero al cubrir una zona con grandes vacíos de transporte público. El tranvía por la Diagonal es en el fondo una consecuencia casi inevitable, aunque en mi opinión es corregir un error, el del Trambaix, con otro mucho mayor que hipotecará la más importante entrada y salida de Barcelona y cargará de tráfico las calles adyacentes del Eixample.
Todo lo anterior no significa que hay que descartar el tranvía como medio de transporte en el área metropolitana. Un ejemplo es la línea 11, el metro ligero -de hecho, otra manera de llamar al tranvía- que cubre la zona de Torre Baró, Ciutat Meridiana y Can Cuyàs. El metro convencional habría cubierto este tramo en un par de estaciones, mientras que la solución adoptada permite cinco paradas en un sector montañoso y remoto de la ciudad de pendientes pronunciadas y grandes desniveles. Y lo mejor es que está enlazada con la línea 4.
El tranvía no debería concebirse en metrópolis como Barcelona como un sustitutivo del metro, sino como un complemento que conecta zonas aisladas o de orografía especial, aportando pasaje a la red troncal. El tranvía o metro ligero es por ejemplo la mejor solución al acceso en transporte público a Montjuïc, la gran asignatura pendiente de la montaña olímpica. A pesar de que muchos utilizarán la palabra sostenible para defender el tranvía por la Diagonal, lo que provocará serán varias insostenibilidades.

2 comentarios:

blogcarlesquintana dijo...

Solo una cosa. Dices que el Trambaix es un error. Pues disiento. No es solo que todas las mañanas está lleno a rebentar, sino que mes tras mes, año tras año, tiene más viajeros. Y es que es un placer ver como te mueves rápido mientras dejas atrás al autobús que salió un minuto antes de la misma parada, y que se arrastra inmerso en el tráfico.

Unknown dijo...

Estimado amigo/a, ante todo darte las gracias por tu opinión y seguir el blog; quiero comentarte que yo no digo, solo me he limitado a publicar la opinión de un redactor del diario ABC.
Felices fiestas Feslade.