• El Govern creará un ente político que agrupará a 36 municipios con casi 3,2 millones de personas
• El organismo barcelonés tendrá atribuciones en urbanismo y promoción económica en el exterior
- Aspecto de la calle de la Riera Blanca, que separa Barcelona (a la izquierda, con los nuevos contenedores) y L’Hospitalet de Llobregat, el sábado. Foto: JOSEP GARCIA
XABIER BARRENA
BARCELONA
Tras 22 años largos de travesía si no en el desierto, sí en la sabana, el municipio de Barcelona y sus poblaciones anexas, es decir, la ciudad real observable a ojo de pájaro, volverán a agruparse bajo una entidad política y administrativa tras la supresión, en 1987, de la Corporación Metropolitana por parte del Govern de Jordi Pujol. El proyecto, al que ha podido acceder EL PERIÓDICO, ya cuenta con el plácet de los tres partidos del Govern y próximamente, probablemente mañana mismo, será enviado por el Ejecutivo catalán al Parlament. El Área Metropolitana se formará tras la celebración de las elecciones municipales de mayo del 2011, contará con 36 municipios que suman una superficie de 636 kilómetros cuadrados y 3.186.451 habitantes, según el padrón del 2008, El 44% de la población catalana. BARCELONA
En estos 22 años en que la ciudad real ha funcionado en precario, tan solo con una mancomunidad de municipios sin apenas atribuciones y dos entidades (la del transporte y la de medio ambiente) encargadas de la prestación de servicios, el país, el paisaje y el paisanaje han cambiado radicalmente. La nueva Área Metropolitana nace, según coinciden varios actores implicados en la nueva ley, sin ánimos de revancha respecto al desmembramiento organizado por CiU. Nace casi por obligación, por razones de eficiencia en los servicios y no por motivos ideológicos y con la voluntad de Barcelona de liderar el área, pero no sojuzgarla a su autoridad.
MENOS PESO DE POBLACIÓN / Por otra parte, la Generalitat está más que consolidada y, gracias al crecimiento de la población, el peso relativo del área barcelonesa es inferior a lo que era en los 80. No hay miedo, por tanto, a que se convierta en un contrapoder. Tanto es así que CiU, independientemente de la posición que pueda tomar en el Parlament, también ha sido convencida por la tozuda realidad y forma parte, incluso, de los órganos de gobierno de las entidades actuales.
La nueva Área Metropolitana, además de proporcionar un suelo administrativo, asumirá las competencias en transporte y medio ambiente. A estas se les sumarán otras, trascendentes, como la promoción económica exterior y el urbanismo, según reza el proyecto de ley de la Conselleria de Governació.
LA MARCA BARCELONA / En cuanto a lo primero, el área, bajo el paraguas de la marca Barcelona, conocida mundialmente, tratará de atraer inversiones. Un proyecto pionero en esta línea es el que lanzaron el ayuntamiento y la Generalitat bajo el nombre de Barcelona Economic Triangle (BET, que también significa apuesta en inglés). La iniciativa trata de dar a conocer tres zonas del área, el Parc de l’Alba (en el Vallès), el 22@Barcelona, y DeltaBCN Parc Aeroespacial i de la Mobilitat (en el Llobregat).
En cuanto se refiere al urbanismo, la nueva entidad tendrá capacidad de promover y modificar el planeamiento urbanístico, siempre bajo la obvia tutela de la Generalitat. En la actualidad, las cuestiones de planeamiento se ventilan en la subcomisión de Urbanismo de Barcelona, para los asuntos que atañen a la capital catalana, en virtud de la Carta Municipal que determina la creación de esta instancia paritaria entre ayuntamiento y Generalitat. El resto de municipios del área son derivados a la subcomisión de la provincia de Barcelona.
Es decir, el planeamiento de Castelldefels o L’Hospitalet se analiza, a lo mejor, en la misma sesión que se estudia el de Castellar de N’Hug o Berga. De esta manera es harto difícil dotar a las decisiones sobre la conurbación barcelonesa de la necesaria visión de conjunto. El Área Metropolitana nacerá con una comisión de Urbanismo específica para el ámbito metropolitano.
El organismo será regido por un consejo metropolitano que formarán los 36 alcaldes más 43 representantes –este número depende del padrón de cada municipio– de las localidades. Barcelona aportará 15 representantes, las ciudades de más de 75.000 habitantes, tres; los que tienen entre 20.000 y 75.000, dos y, finalmente, aquellos que no alcanzan una población de 20.000 personas, uno, el alcalde.
ELECCIÓN DEL PRESIDENTE / El presidente de la entidad tendrá que ser, forzosamente, un alcalde de los 36 y será escogido por el consejo. El presidente podrá elegir un vicepresidente ejecutivo –lo que en la actualidad es el alcalde de Cornellà, Antoni Balmón, en la mancomunidad de municipios– y todos los vicepresidentes que considere oportuno.

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