jueves, 24 de diciembre de 2009

El Govern desea que Renfe siga gestionando Cercanías tras el 2011




• Manel Nadal apuesta por que la operadora continúe, pero con mejoras en el servicio


Un tren de Cercanías detenido en el andén de la estación de Plaça de Catalunya, en agosto. Foto: ARCHIVO / GUILLERMO MOLINER
Un tren de Cercanías detenido en el andén de la estación de Plaça de Catalunya, en agosto. Foto: ARCHIVO / GUILLERMO
CRISTINA BUESA
BARCELONA
A medida que se acerca el 1 de enero, la Generalitat cuida sus palabras con la empresa que le prestará servicio a partir de ese día. «Todos queremos que Renfe siga siendo la que opere en Cercanías», confesó ayer el secretario de Mobilitat, Manel Nadal. El alto cargo se refería a que la empresa continuara al frente de las seis líneas barcelonesas a partir de enero del 2011, dado que el acuerdo del traspaso entre los dos gobiernos ya estipula que el año que viene Renfe seguirá como operadora aunque su cliente no será el Ministerio de Fomento sino el Govern.
Desde que se supo que el Ejecutivo central transferiría las competencias de Cercanías a la Generalitat, Renfe ha tratado de hablar lo menos posible sobre sus aspiraciones cuando acabe el actual contrato-programa, a finales del 2010. Sin embargo, ha reiterado en muchas ocasiones que optará a seguir sirviendo al nuevo cliente. Manel Nadal había asegurado meses atrás que, para que confiaran en la empresa, esta debía demostrar su solvencia. Tiene 12 meses para demostrarlo, aunque el número dos de la Conselleria de Política Territorial i Obres Públiques dejó abierta ayer la puerta de forma explícita por primera vez.

INFRAESTRUCTURA EN MAL ESTADO / Además, Nadal se mostró especialmente comprensivo con la operadora a raíz de los problemas en la red de los últimos tiempos. Los achacó al «mal estado de la infraestructura, no imputable a Renfe sino al déficit histórico en las inversiones», sostuvo. Y a renglón seguido avisó de que la Generalitat velará por que la operadora sirva correctamente a los viajeros.
También recordó que la empresa ferroviaria está operando con eficacia servicios como los de alta velocidad en muchos puntos de España. Lejos quedan las alertas que pronunciaba el mismo Manel Nadal sobre las malas artes de la operadora y la advertencia de que, o cambiaban de estrategia, o el Govern apostaría por otra compañía para que asumiera el servicio en el siguiente contrato-programa.
Nadal también quiso referirse al acuerdo del día anterior entre el conseller de Economia, Antoni Castells, y la ministra de Economía, Elena Salgado, sobre el importe que se transferirá a la Administración catalana el año próximo con el traspaso ferroviario. Aseguró que los 117,2 millones de euros fijados tendrán que revisarse cada año en función de las necesidades del servicio.

LIBERTAD DE ACTUACIÓN / Lo que tienen en común Cercanías y la definición del nuevo modelo aeroportuario español es que Fomento también se había comprometido a cerrar este antes de fin de año. La Cámara de Comercio se alineó ayer con la exigencia
que, desde hace semanas, plantea el Govern sobre la gestión de El Prat.
La entidad que preside Miquel
Valls pidió que el aeropuerto pueda tomar decisiones «sin ninguna limitación» y que, por lo tanto, tenga «libertad de actuación» en asuntos como la interlocución con las compañías aéreas, la fijación de las tarifas, las competencias para promocionar las instalaciones, la asignación de permisos de despegue (slots), y el nombramiento del director. Una negociación que aún sigue abierta.

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