La nueva línea de Alta Velocidad, en la que el billete más barato
cuesta 52 euros, se desplaza a 350 kilómetros por hora
Uno de los nuevos trenes de Alta Velocidad chinos, preparado para partir hacia Cantón desde la estación de Wuhan.
EFE China viaja desde ayer en el tren más rápido del mundo, que circula a 350 kilómetros por hora y que une en tres horas las ciudades de Wuhan, en el centro del país, y Cantón, en el Sur, reduciendo el trayecto en siete horas respecto a los convoyes anteriores. Ambas capitales están separadas por una distancia de 1.068,6 kilómetros.
No es afán de superación, sino consecuencia de la apuesta de Pekín por el transporte ferroviario frente al aéreo. La construcción de esta red ferroviaria comenzó en 2005 y en una segunda fase está previsto unir Pekín con Cantón. Los billetes para el primer viaje en el nuevo tren de Alta Velocidad se pusieron a la venta hace una semana y se agotaron rápidamente, a precios que van desde 110 dólares en primera clase a 52 para segunda.
China se propone construir durante la próxima década una red de Alta Velocidad de 16.000 kilómetros, con trenes circulando a una media de 350 kilómetros por hora. En 2012 se habrán completado 13.000 kilómetros, según las previsiones del Ministerio del Ferrocarril chino. El Gobierno quiere abrir un total de 42 nuevas líneas en los próximos tres años.
Ante tanta determinación, el presidente de la compañía aérea China Southern Airlines, Si Xianmin, se ha echado a temblar, aunque reconoce con deportividad que en algunos aspectos el ferrocarril supera al avión. «Viajar en tren tiene tres ventajas frente a los aviones: son más prácticos, más puntuales y más seguros», admite.
China Southern Airlines se prepara para contraatacar y ya ha anunciado la bajada de los precios de sus billetes a casi la mitad en el trayecto entre Wuhan y Cantón, con el objetivo de hacer frente a la competencia del nuevo tren de Alta Velocidad. Asimismo, firmará acuerdos con varios aeropuertos para mejorar la puntualidad.
La velocidad promedio para los trenes de similares características alcanza en Japón los 243 kilómetros por hora, 232 en Alemania y 277 en Francia, todos muy por detrás del nuevo tren chino.
No es afán de superación, sino consecuencia de la apuesta de Pekín por el transporte ferroviario frente al aéreo. La construcción de esta red ferroviaria comenzó en 2005 y en una segunda fase está previsto unir Pekín con Cantón. Los billetes para el primer viaje en el nuevo tren de Alta Velocidad se pusieron a la venta hace una semana y se agotaron rápidamente, a precios que van desde 110 dólares en primera clase a 52 para segunda.
China se propone construir durante la próxima década una red de Alta Velocidad de 16.000 kilómetros, con trenes circulando a una media de 350 kilómetros por hora. En 2012 se habrán completado 13.000 kilómetros, según las previsiones del Ministerio del Ferrocarril chino. El Gobierno quiere abrir un total de 42 nuevas líneas en los próximos tres años.
Ante tanta determinación, el presidente de la compañía aérea China Southern Airlines, Si Xianmin, se ha echado a temblar, aunque reconoce con deportividad que en algunos aspectos el ferrocarril supera al avión. «Viajar en tren tiene tres ventajas frente a los aviones: son más prácticos, más puntuales y más seguros», admite.
China Southern Airlines se prepara para contraatacar y ya ha anunciado la bajada de los precios de sus billetes a casi la mitad en el trayecto entre Wuhan y Cantón, con el objetivo de hacer frente a la competencia del nuevo tren de Alta Velocidad. Asimismo, firmará acuerdos con varios aeropuertos para mejorar la puntualidad.
La velocidad promedio para los trenes de similares características alcanza en Japón los 243 kilómetros por hora, 232 en Alemania y 277 en Francia, todos muy por detrás del nuevo tren chino.

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