martes, 10 de noviembre de 2009

Los Mossos crean un operativo especial ante el aumento de robos en el metro


Desde el verano los Mossos d'Esquadra han activado la llamada operación Túnel, por la que se incrementa la vigilancia de uniforme y de paisano para evitar la acción de atracadores y carteristas  |  El mayor número de hurtos y sustracciones en el metro se produce en las primeras horas posteriores a las horas de comer  |  TMB cede los vídeos de sus cámaras para que los policías den con los carteristas


Barcelona tiene un distrito subterráneo: la red de metro de la ciudad. Miles de usuarios transitan por ella a diario tanto en los vagones de sus trenes como a pie por estaciones y enlaces de líneas. Como en la vida en superficie, en las instalaciones del metro se dan cita personas de toda condición y, por tanto, también delincuentes. La red del suburbano registra el mismo crecimiento desmesurado de pequeños delitos que el resto de la capital catalana. La situación es tal que desde el verano los Mossos d'Esquadra han activado la llamada operación Túnel, por la que se incrementa la vigilancia de uniforme y de paisano para evitar la acción de atracadores y carteristas.
Lo que ocurre en el metro es un reflejo de lo que pasa en las calles. Decenas de rateros multirreincidentes deambulan por el suburbano y se sirven de diversas tretas para desvalijar a los usuarios, principalmente extranjeros, que resultan muy fácilmente identificables para estos ladrones. Aunque hay algunos rateros solitarios, estos ladrones suelen trabajar en grupos de dos o tres personas que se distribuyen las funciones y facilitan que la prenda sustraída cambie rápido de manos y quede fuera del alcance de la víctima.

Aunque la red de metro cuenta con un grupo específico de los Mossos d'Esquadra, los responsables de la seguridad ciudadana en Barcelona decidieron reforzar el combate a estos rateros con varias patrullas más cedidas por los distritos de superficie en donde se radican las estaciones más conflictivas. Los Mossos recuerdan que una buena parte del último refuerzo de 250 policías destinados a la capital catalana ha sido absorbida por el Area Regional de Transportes Urbanos. En muchas ocasiones, la localización de víctimas por los ladrones y los primeros seguimientos suelen hacerse en la calle, aunque una vez en los túneles la sustracción puede producirse en cualquier punto. Las comisarías que están cediendo patrullas para la vigilancia de estaciones son, principalmente, Ciutat Vella, Eixample y Sants-Montjuïc. Este último tiene dentro de sus límites de estación de Sants que, además de ser la intersección de las líneas 3 y 5, tiene también la instalación ferroviaria. En conjunto, ya se han realizado más de un millar de identificaciones preventivas.

Las estadísticas ponen de manifiesto que el mayor grado de concentración de hurtos y sustracciones en el metro se produce en las primeras horas posteriores a las horas de comer. Aunque existen estaciones en las que las cifras de delitos denunciados evidencian que pueden ser las preferidas de ciertos rateros –Liceu, Drassanes, Jaume I o Sants Estació–, los ladrones se desplazan por toda la red, por todas las líneas, por todas las estaciones y pueden actuar en cualquiera de ellas. En ocasiones, en un mismo día, policías que trabajan en el metro han identificado preventivamente a un sospechoso al que poco tiempo después se le ha encontrado a más de diez estaciones de distancia, se le ha vuelto a identificar y algo más tarde se le ha visto en el extremo de otra línea.

La experiencia demuestra que rara vez los ladrones que actúan en el metro se resisten a la actuación policial cuando son descubiertos. El hecho de que no esté resuelto el problema de la reincidencia y el detenido sepa que estará retenido muy poco tiempo, puede contribuir a la resignación con la que aceptan el momento de su detención. Este carácter templado no se manifiesta igualmente cuando un usuario del metro se da cuanta que uno de estos grupos trata de robar a otro y da la voz de alarma. En esos casos, el ratero puesto al descubierto puede increpar al buen samaritano; unas veces amenazándole directamente o en otras brindándose a enseñar el interior de sus bolsillos, eso sí de forma airada y entre reproches de racismo cuando el ladrón es extranjero, una condición de los carteristas que se da con mucha frecuencia. En líneas generales, sin embargo, en el metro no se producen delitos graves. Su incidencia es menor del 5%, que se correspondería a delitos contra las personas.

En el terreno de la lucha contra los rateros en el metro, la colaboración entre los Mossos d'Esquadra y la compañía Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) es muy estrecha. Se han convertido en perfectos aliados. Y es que la empresa de transporte cuenta con una herramienta que es crucial para el trabajo de la policía autonómica: las cámaras de videovigilancia. Las denuncias de las víctimas permiten acotar más o menos en el tiempo la hora en la que pasó por determinadas estaciones o pasillos. El conocimiento del modo de proceder de los ladrones hace que los investigadores apuesten por lugares donde se dan los robos con más frecuencia y van a las cámaras más cercanas. El visionado de grabaciones se ha convertido en algo cotidiano que permite, en muchos casos, identificar al delincuente. Además, las imágenes de vídeo son una prueba preciosa ante un tribunal.

A menudo, en estas imágenes pueden verse en acción a los rateros siguiendo las diferentes modalidades de robo con engaño. Todas ellas consisten en generar en torno a la víctima una situación sorprendente que permita que ésta se distraiga. Una de ellas consiste en manchar la ropa y, mientras se simula un intento de quitarla cortésmente, robar la cartera, el bolso, una cámara… Otra consiste en el truco del mapa turístico. El grupo de ladrones pregunta una dirección y cubre con el plano el campo visual de la víctima. El final de la historia es el mismo que en el caso anterior. Por último, entre los más frecuentes está el de parar de golpe la escalera mecánica con el pulsador de emergencia. El frenazo crea confusión cuando la víctima ya se encuentra envuelta por dos rateros que durante el ascenso hacen que no se conocen. El intento de robo es seguro.
La llamada operación Túnel incrementa la vigilancia de uniforme y de paisano para evitar la acción de atracadores y carteristas /Pedro Madueño

Los extranjeros –sus maletas, bolsos y carteras– son el objetivo de estos rateros, que se sirven de diferentes tretas para desvalijarlos

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