Le imputan omisión de socorro a las chicas agredidas sexualmente
Alejandro López Es agente de la Guardia Civil, pero aún así no intervino en la presunta agresión sexual que sufrieron dos niñas a manos de nueve compañeros en el autobús escolar que él conducía.Al agente, hasta ayer destinado al traslado de presos en el parque automovilístico de Madrid, se le imputa un delito de denegación de auxilio por no hacer nada para evitar los tocamientos, según fuentes de la investigación.
Apartado de sus funciones
Ayer se le apartó de sus funciones por la imputación y por haber incurrido en incompatibilidad de funciones. El centro, que puso el asunto en manos de la Fiscalía de Menores, ha pedido a la empresa que cambie al conductor. De su versión sólo ha trascendido que no se enteró de lo que estaba pasando.
Todo ocurrió el jueves pasado en el autobús escolar del I.E.S. Atenea de Villalbilla, unas filas por detrás del asiento del chófer, que él ocupaba. Nueve chicos de entre 12 y 14 años agarraron a las dos chicas de 12 años y las manosearon durante media hora, lo que tarda el autobús en llegar del centro a Loeches, donde víctimas y presuntos agresores residen.
Fueron 30 minutos en los que los gritos y jaleo no inmutaron al conductor, que prosiguió la ruta como si nada ocurriera. Los compañeros del chófer reclamaron que profesores o tutores acompañen a los chicos en los viajes escolares. "No podemos estar ala carretera y al jaleo que montan", señalaban. Los sindicatos pidieron a la Comunidad más recursos para los centros.
Los nueve presuntos agresores, expulsados cinco días, fueron convocados ayer en el centro para contar su versión de los hechos. Según sus padres, los chicos registraban a las dos menores buscando un teléfono móvil que algún alumno habría robado.

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