
Los terrenos entre el paseo de Txaparrene y la variante por donde pasará el nuevo bidegorri a Herrera son propiedad de la Compañía del Tranvía de San Sebastián, hoy Donostiabus. La razón es que esta zona es por donde pasaron los primeros tranvías que unían la ciudad con Errenteria, para evitar lo que hoy se quieren ahorrar las bicicletas: la subida y la bajada del Alto de Miracruz.
La compañía se fundó en 1886, un año después comenzó a funcionar la primera línea de tranvías entre La Concha, el Boulevard y Ategorrieta, y el 13 de junio de 1890 la línea se prolongó hasta Errenteria. Esta línea exigió construir un pequeño túnel en Txaparrene por donde pasarían los primeros tranvías, tirados por caballos o más bien mulas. El 'motor de sangre', como se denominaba a este transporte, pronto mostró sus limitaciones y la empresa optó por la electrificación de sus líneas, algo pionero en esas fechas. San Sebastián fue en 1897 la primera ciudad de España que tuvo todos sus tranvías con tracción eléctrica.
En 1948 comenzó la implantación del trolebús eléctrico, pero hasta el 11 de julio de 1958 se mantuvo un pequeño servicio de tranvías entre Ategorrieta y Herrera. Medio siglo de ostracismo para un túnel por donde en breve circularán bicicletas y familias con niños.

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