miércoles, 8 de julio de 2009


La red de metro y autobuses de Londres es "extremadamente vulnerable" a ataques terroristas, ya que siempre será un objetivo simbólico para los extremistas, al tiempo que es impracticable aplicar unas medidas de seguridad como las exigidas en los aeropuertos.
Cuando se cumplen cuatro años de los atentados del 7-J que se cobraron la vida de 52 víctimas, un informe de la Cámara de los Comunes constata que se han introducido las mejoras necesarias en la red de transporte público londinense, como un nuevo sistema de comunicaciones entre los servicios de urgencia y los trabajadores del metro (la investigación sobre el 7-J mostró ciertas deficiencias en este terreno).
Pero al mismo tiempo indica que "no hay espacio para la complacencia", pues esas mejoras afectan a la efectividad en la respuesta de un atentado y no a su prevención, punto en el que el metro de Londres, como el de otras capitales, es "vulnerable".

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