
Más frecuencia y nuevos trenes Atocha - Chamartín
La apertura del intercambiador de la Puerta del Sol hará que los trenes de Cercanías (líneas C-3 y C-4), los nuevos Civias, que hoy pasan por la estación a 80 kilómetros por hora, tengan que parar. Evidentemente aumentará un poco el tiempo del trayecto, hoy cifrado en 12 minutos entre Atocha y Chamartín, pero el cambio será evidente para muchos usuarios que llegarán directamente al centro de la ciudad.
Para otros viajeros el cambio ya empezó con la apertura del segundo «túnel de la risa», en el pasado mes de julio, y se incrementó con el aumento de servicio que Renfe decidió en septiembre para aprovechar las nuevas vías. A partir de esa fecha, se duplicó la frecuencia de trenes en hora punta a lo largo del eje de la Castellana, mediante la incorporación de 140 nuevas unidades.
Antes del verano los trenes de Cercanías, que hoy pasan de largo por el segundo «túnel de la risa», pararán en la Puerta del Sol. En la espectacular macroestación, con sus 3.000 metros cuadrados de superficie, confluirán los usuarios de tres líneas de Metro y dos de Cercanías por lo que se estima que se juntarán, en cada hora punta, unos 20.000 viajeros circulando por sus pasillos.
La actividad es febril en ese subsuelo donde unas 350 personas, de los mas variados oficios, se afanan en «acicalar» las instalaciones que ya tienen todas sus obras de infraestructura acabadas. El color y los materiales embellecedores empiezan a aparecer y a sustituir al único color tierra que a lo largo de tres años, los que se han tardado sólo para la excavación, ha destacado en el ambiente del gran espacio subterráneo.
Los marrones cobrizos y los grises metálicos despuntan en los 207 metros de las paredes de la gran caverna que llevará a los viajeros hasta los trenes de Cercanías, mientras las losetas de gris oscuro se apilan en el vestíbulo. Éste, con sus 6 niveles de sótanos, ocupa una altura equivalente a un edificio de nueve plantas, siete si se descuentan los dos de los andenes de Cercanías. Para muchos, tras su apertura, esta macroestación se convertirá en punto de atracción para los turistas.
En este momento del diseño interior Antonio Fernández Alba, académico de Bellas Artes y de la Española de la Lengua, colabora con el Ministerio de Fomento para dar un tratamiento museístico a las instalaciones. En ese diseño se incluye el reloj de la Puerta del Sol: una réplica para el subterráneo del que corona la plaza en superficie y punto de atención de muchos ojos a lo largo del año.
Esta réplica estará colocada en el gran vestíbulo de 30 metros de altura. En el mismo en que reposan desde hace muchos meses los restos de los cimientos de la iglesia del Buen Suceso que obligaron, para su recuperación, a parar la obra durante casi un año.
Los viajeros podrán ver, tras una protección de cristal,nueve bloques de piedra que, incluso con balas de cañón incrustadas, pesan 155 toneladas. Estarán situadas en un lateral, junto al acceso principal a la estación, entre Alcalá y la Carrera de San Jerónimo. Se quedan, por tanto, casi donde fueron encontrados; muy cerca del famoso anuncio de Tío Pepe bajo cuyo edificio estuvo, en su día, la iglesia del Buen Suceso.
Habrá otros accesos. En Montera, la actual boca de Metro está siendo sustituida por otros dos accesos que permitirán llegar tanto al Metro como a Cercanías, al igual que pasará en la boca que se situará junto a Carretas. Por el contrario, el acceso situado entre Mayor y Arenal sólo permitirá entrar al Metro.
En la caverna, única en el mundo por sus características, habrá cambios en el lucernario con el que se pensaba llevar luz natural al interior: no se hará para evitar caídas de objetos; así que, por seguridad, se instalará una iluminación cenital que difunda la luz hacia el suelo.
Esa luz verterá sobre la mezanina, el nivel superior a los andenes que servirá para que los viajeros bajen a los trenes por los cinco conjuntos de escaleras mecánicas situadas en los laterales, las rampas de escaleras fijas y los ascensores. Justamente el amplísimo y largo espacio de la mezanina llamará la atención de los viajeros y se convertirá en una atracción que, con el tiempo, tendrá un nombre propio más popular.
Esas escaleras mecánicas citadas ya están colocadas, al igual que los muchos pares que se han situado para conectar las seis alturas del vestíbulo. Las tres primeras, como es sabido, se han construido como una extensión de los vestíbulos actuales del Metro de Sol que se verá, por tanto, ampliado por la zona donde estaban las tiendas.
Otro de los aspectos que se encuentra muy avanzado en la obra es la iluminación. Grandes tubos, rodeados de cables y de operarios, cuelgan ya del techo y empiezan a ofrecer una visión mucho más urbana del gran espacio excavado bajo Sol.
Junto al diseño, la macroestación nos traerá también nuevas instalaciones para la policía. Una amplia comisaria, instalada en los niveles 3 y 4 del subterráneo, duplicará la capacidad de la anterior.Como novedad, contará con 5 calabozos.
En definitiva, falta muy poco para que el medio millón de viajeros que utiliza cada día las líneas 1, 2 y 3 de Metro, así como los 248.000 que usan las líneas C-3 y C-4, de Aranjuez y Parla, puedan usar la nueva macroestación.
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