lunes, 20 de octubre de 2008

¿Miedo al referéndum?


Periodista
¿Miedo al referéndum?
Enric Sierra | 20/10/2008 - 12:37 horas
El manual político dice que en tiempos de crisis los líderes deben inyectar más optimismo y confianza en el futuro. Además, es aconsejable que planteen proyectos colectivos que generen ilusión en la sociedad. Quizás algo de todo esto hay tras el inesperado anuncio que el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, realizó al inicio de curso sobre la conexión del tranvía entre Francesc Macià y las Glorias y la reurbanización del tramo central de la Diagonal.

Que el tranvía recorra toda la Diagonal es una urgencia para el desarrollo del transporte público y ejecutar un buen proyecto urbanístico coincidiendo con esta operación es una oportunidad histórica que Barcelona debe aprovechar. Hasta aquí, parece que políticos y ciudadanos coinciden. Donde se ha empezado a agrietar el consenso es en la fórmula de participación que tendrán los barceloneses ante este plan. El pleno ha dado luz verde a una consulta ciudadana, pero el alcalde es contrario a convocar un referéndum. Así lo ha repetido, llegando a desautorizar a su primer teniente de alcalde y amigo, Carles Martí, que el pasado viernes y en este mismo diario insistía: "Me reafirmo en que buscaremos un nivel participativo sin precedentes".

Todos los jefes de los grupos municipales se han expresado sobre esta cuestión en las páginas de La Vanguardia. ERC, ICV y CiU son favorables al referéndum; el PPC está en contra, y el PSC sigue metido en la ambigüedad fruto de la mencionada discrepancia entre el alcalde y su principal hombre de confianza y, en breve, jefe del PSC en Barcelona.

Hay que aclarar que la prolongación del tranvía por la Diagonal y la reurbanización de esta avenida no se harán en este mandato. Por tanto, hay tiempo para procesos de participación, incluido el referéndum. A nadie debe asustar convocar a la ciudadanía a una votación. Negarse denota inseguridad a que el proyecto no reciba el apoyo ciudadano. Pero ese riesgo será bajo si el proceso participativo previo atiende realmente a las peticiones ciudadanas. Los barceloneses merecen innovar también en esta fórmula de participación. Se les pidió esfuerzo y colaboración para el éxito de los Juegos Olímpicos. Se requirió de su implicación ante la guerra de Iraq y fuimos referente, y últimamente se apeló a su responsabilidad ante la sequía y ahorramos agua como nadie. Si la ciudad ha respondido de forma ejemplar ante situaciones difíciles, ¿por qué se le quiere escatimar ahora el derecho a opinar por sufragio en este positivo tema de futuro?

A estas alturas, ya no vale decir que es suficiente con unas elecciones cada cuatro años. Hemos alcanzado sobradamente la mayoría de edad en democracia y la participación ciudadana ya no es sólo un buen eslogan electoral, debe ser una realidad.

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